El sistema es el rey.

No la motivación.

No el deseo de cambiar.

La mayoría de nosotros creemos que la motivación es lo que nos lleva a lograr nuestros objetivos. Que si solo tuviéramos más motivación, podríamos hacer cualquier cosa. Pero la verdad es que la motivación es como un visitante inesperado: puede aparecer y desaparecer en cualquier momento. Lo que realmente importa es el sistema que tienes en lugar para asegurarte de que sigas adelante, sin importar cómo te sientas.

El peso de la motivación

La motivación es como un combustible.

Quema rápido.

Y se agota aún más rápido.

Imagina que estás conduciendo un coche con un tanque de gasolina que solo dura 50 kilómetros. Cada vez que necesitas ir a algún lugar, tienes que preocuparte por si tienes suficiente combustible para llegar. Y si no tienes, estás atascado. La motivación es como ese tanque de gasolina. Puedes tenerla en un momento, pero si no tienes un sistema para mantenerla, se agotará rápidamente. Por otro lado, un sistema es como un coche eléctrico con una batería que se puede recargar. No importa si la motivación se agota, porque el sistema sigue funcionando.

La mayoría de las personas que intentan cambiar sus vidas se enfocan en la motivación. Se despiertan una mañana y dicen: «Hoy es el día en que voy a empezar a hacer ejercicio». O: «Hoy es el día en que voy a dejar de comer azúcares». Y durante unos días, pueden mantener la motivación. Pero pronto, la vida se interpone. Surgen problemas en el trabajo, o en la relación, o con la familia. Y la motivación se va por la ventana. Lo que importa no es la cantidad de motivación que tienes, sino la calidad de tus sistemas.

«El éxito no es final, el fracaso no es fatal: es la perseverancia lo que cuenta.»
Winston Churchill

Churchill no hablaba solo de la perseverancia en la guerra o en la política. Hablaba de la perseverancia en la vida. De mantenerse firme a pesar de los obstáculos. Y eso es lo que los sistemas te permiten hacer. Te permiten mantener la calma en medio de la tormenta, porque sabes que tienes un plan, un sistema que te ayudará a superar cualquier obstáculo.

La construcción de sistemas

Un sistema es como un rompecabezas.

Debes tener todas las piezas en su lugar.

Y debes ajustarlas constantemente.

La mayoría de las personas creen que los sistemas son rígidos y aburridos. Pero la verdad es que los sistemas son flexibles y dinámicos. Un sistema es como un organismo vivo: se adapta, se ajusta y se mejora constantemente. Y eso es lo que te permite mantener la motivación, porque sabes que tienes un plan que se ajusta a tus necesidades.

La construcción de sistemas comienza con la identificación de tus objetivos. ¿Qué es lo que quieres lograr? ¿Qué es lo que te importa? Una vez que tienes claro tus objetivos, puedes comenzar a diseñar sistemas para alcanzarlos. Por ejemplo, si tu objetivo es correr un maratón, tu sistema podría incluir entrenamientos diarios, una dieta saludable y un plan de recuperación. Pero si tu objetivo es escribir un libro, tu sistema podría incluir un horario de escritura fijo, un plan de investigación y un grupo de apoyo.

Lo importante es que tus sistemas sean personalizados, que se adapten a tus necesidades y objetivos. No importa qué sistema utilicen otros, lo que importa es que tú tengas un sistema que funcione para ti. Y que estés dispuesto a ajustarlo y mejorararlo constantemente.

«La clave para el éxito es enfocarse en el proceso, no en el resultado.»
Aristóteles

Aristóteles hablaba de la importancia de enfocarse en el proceso, en lugar de en el resultado. Y eso es lo que los sistemas te permiten hacer. Te permiten enfocarte en el día a día, en los pequeños pasos que te llevan hacia tu objetivo. En lugar de enfocarte en el resultado final, que puede ser abrumador y desmotivador.

La importancia de la disciplina

La disciplina es como un músculo.

Debes ejercitarla constantemente.

Si no, se atrofia.

La mayoría de las personas creen que la disciplina es algo que se tiene o no se tiene. Pero la verdad es que la disciplina es algo que se puede desarrollar y fortalecer. La disciplina es la capacidad de seguir un plan, de mantenerse firme a pesar de los obstáculos. Y es lo que te permite mantener tus sistemas en funcionamiento.

La disciplina no es solo sobre seguir reglas y normas. Es sobre crear hábitos y rutinas que te ayuden a alcanzar tus objetivos. Es sobre ser consistente y perseverante. Y es sobre estar dispuesto a hacer sacrificios y ajustes para mantener tus sistemas en funcionamiento.

La disciplina es lo que te permite mantener la motivación, porque sabes que tienes un plan que se ajusta a tus necesidades. La disciplina es lo que te permite superar los obstáculos, porque sabes que tienes un sistema que te ayuda a mantener la calma en medio de la tormenta.

La aplicación práctica

La aplicación práctica es como un experimento.

Debes probar y ajustar constantemente.

Sin miedo a fallar.

La aplicación práctica de los sistemas y la disciplina es lo que te permite poner en funcionamiento tus planes y objetivos. Es lo que te permite ver resultados y ajustar tus sistemas constantemente. Y es lo que te permite mantener la motivación y la disciplina, porque sabes que tienes un plan que se ajusta a tus necesidades.

La aplicación práctica comienza con la identificación de tus objetivos y la creación de sistemas para alcanzarlos. Luego, debes aplicar la disciplina para mantener tus sistemas en funcionamiento. Y finalmente, debes ajustar y mejorar tus sistemas constantemente, para asegurarte de que sigan funcionando para ti.

Recuerda que la aplicación práctica es un proceso, no un evento. Es un camino, no un destino. Y es lo que te permite mantener la motivación y la disciplina, porque sabes que tienes un plan que se ajusta a tus necesidades.

Mañana, cuando te despiertes, recuerda que tienes la capacidad de crear sistemas y aplicar la disciplina. Recuerda que tienes la capacidad de superar los obstáculos y alcanzar tus objetivos. Y recuerda que la motivación es solo el comienzo, pero es el sistema lo que te lleva al final.

Así que hazlo. Crea tus sistemas. Aplica la disciplina. Y recuerda que el sistema es el rey, no la motivación. Porque cuando tienes un sistema que funciona, la motivación se vuelve irrelevante.

Porque el sistema es lo que te permite mantener la calma en medio de la tormenta.

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